Palau de la Música

El Palau de la Música, obra del arquitecto modernista Lluís Domènech y Montaner, es actualmente una de las salas de conciertos más singulares del mundo. Su gran afluencia de público no se debe sólo a los asistentes a sus conciertos, sino que buena parte de ellos visitan el palau por su interés arquitectónico.

El edificio fue construido entre el año 1905 y 1908 como sede del Orfeón Catalán, una de las corales más prestigiosas de Europa, y su sala de conciertos es una de las más singulares del mundo. Durante cien años ha sido el escenario privilegiado de la vida concertística nacional e internacional y en el 1997 fue declarado patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

El valor arquitectónico del Palau, como se conoce popularmente, es visible tanto en el interior como en el exterior. La fachada situada en la calle Sant Pere Més Alt es la más antigua (1989) y destaca por el grupo escultórico de Miquel Blay, La canción popular catalana, con una forma que recuerda a la proa de un barco.

De su interior se pueden destacar muchos elementos: los trencadissos, elaborados con pequeños trozos de cerámica (técnica del modernismo catalán) o el escenario, que contiene unos característicos tubos de órgano al fondo y varios conjuntos escultóricos en homenaje a músicos como Beethoven o Josep Anselm Clavé.

 

Palau de la Música